sábado, 1 de agosto de 2009

El banco de la discordia

Leo en: Microsiervos
Que, aparentemente, los cuervos son capaces de reconocer y distinguir a las personas de forma individual. Pueden reconocer a una persona concreta en una multitud, recordarla e incluso seguirla, a veces durante años...
El caso es que yo, ya lo había notado, esto solo me lo confirma.
Recientemente han -el ayuntamiento- quitado un banco de hierro de esos para sentarse, de las cercanías de mi domicilio y les ha faltado tiempo a los culpables de que lo hayan quitado, para cargarme con la responsabilidad del suceso.
La retirada por parte del ayuntamiento de algunos bancos del acerado es debida generalmente, a la petición del vecino de la casa en que está ubicado el banco y el motivo de tal petición es que algunos bancos se convierten en focos de conflictos por el uso inadecuado; reuniones ruidosas y suciedad que queda en el acerado de la casa que tiene la mala suerte de que “su” banco haya sido elegido por estos (póngase aquí el calificativo que estimen adecuado),
El hecho de acusarme a mí, de la petición de retirada del banco, es una confesión -aunque ellos no se dan cuenta- de su culpabilidad en el suceso. Si me acusan es porque saben que tengo motivos para haber hecho una cosa así; porque como vecino cercano al banco, estaba sufriendo los muy graves inconvenientes producidos por un grupo de señores -no se merecen ese tratamiento- que con sus constantes y sobre todo ruidosas reuniones hacen -persisten a pesar de la ausencia del banco- que no pueda uno estar tranquilo ni en su propia casa. No obstante, reitero que no he sido yo, ni nadie de mi familia; vamos que no tengo nada que ver.
El grupo mas furibundo de acusadores lo forman precisamente los que con sus ruidosas reuniones han motivado que alguien -que no soy yo- haya hecho tal petición.
Es sorprendente la capacidad de algunas personas para echar balones fuera y culpar a los demás, cuando son ellos los que han cometido la falta. Y el caso es que, me parece que cuando hacen eso, se lo están creyendo ellos mismos. Supongo que esta falta de consciencia, será una adaptación evolutiva para poder dormir, ya que si la tuvieran -la conciencia-, quizá les costara algo de trabajo conciliar el sueño.
Después de un par de días de viles acusaciones, que dejé pasar en la esperanza de que, cuando ineludiblemente descubrieran la falsedad e injusticia de estas, hicieran cargo de conciencia y sintieran remordimientos por su -hay que decirlo- maldad; decidí dirigirme a ellos y dejarles bien claro que no era yo el responsable de la retirada del banco. ¿Creéis acaso que alguien tuvo la entereza y dignidad de disculparse?; al contrario...
En fin, que otro banco menos. ¡Con el buen servicio que daba a las demás personas!
Por cierto; era el único banco que quedaba en esa acera, ya que los demás ya habían sido retirados con anterioridad por motivos similares. Si es que hay gente que no puede vivir en sociedad sin estar todo el tiempo -perdón por el exabrupto- dando por culo.

Novedades en el asunto del banco: 01/08/09
Ayer me entero de que han ido al ayuntamiento a preguntar quien ha sido la persona que a pedido la retirada del banco -hasta ahí han llegado-. Esto lo han hecho como una última esperanza de que allí les dijeran que había sido yo, para luego proceder a mi linchamiento -quien sabe si no solo figurado-; y allí les han dicho el nombre de la persona, que a resultado como no podía ser de otra forma, una persona distinta a mí. Estoy seguro de que a esta persona que ellos ya saben con certeza quien es, ni siquiera la miraran mal, -ni yo lo deseo en absoluto ya que considero que a hecho lo correcto-.
Esta información procede de ellos mismos así que hay que tomarla con muchas reservas
Por otra parte, el Ayuntamiento no debió haberles dado el nombre de la persona que pidió la retirada del banco, -aunque en este caso haya servido para que quedara claro que yo no había intervenido en el asunto-.
Este proceder contra mi persona no fue solo debido a que lógicamente era yo quién debió haber tomado esa medida -cosa que vuelvo a repetir NO HICE-, sino a que ellos sabían que no había que temer de mi parte; sabían que no soy una persona violenta y ante la seguridad de que no habría respuesta violenta de mi parte, se dieron el gusto de lanzarse en jauría, como hacen las manadas de perros, todos contra uno.
Termino haciendo constar no tanto mi autarquía social, que también, sino mi absoluta falta de necesidad de relacionarme con ellos. Recuerdo la letra de una canción de los Barón rojo o de Obús que decía -mas o menos- “Me hace feliz que me critiques, porque eso me demuestra que soy lo mas distinto a ti.

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