Acabo de terminar de leer, "Carpe diem" -el tercer libro que consecutivamente, leo, de Saul Bellow.
Va de un tipo que a dejado su trabajo y se a marchado de casa dejando a su mujer y a sus dos hijos, y se va a vivir a un hotel en el que también está viviendo su anciano padre. A pesar de haberse marchado de casa, no se desentiende de la manutención de los hijos ni de las demandas de dinero extra de su mujer.
Toma muchas pastillas y traba amistad con un embaucador, que mediante una inversión en el mercado de futuros, le estafa un buen pico -los últimos 700$ que le quedaban. Su anciano padre -preocupado con su cercana muerte- no está dispuesto a sacarlo del apuro. La novela termina como un sueño; quiere atrapar al embaucador, y lo tiene a la vista, pero, imponderables avatares lo alejan de su objetivo hasta perderlo. Un policía que le impide el paso por un lado, y una marea humana por otro, lo introducen en un templo donde se oficia una misa por un difunto que está de cuerpo presente, y arrastrado por la marea humana pasa ante el féretro y al ver al difunto rompe a llorar. Y así termina la novela.
Si "la víctima" -otra de sus novelas- me pareció de una temática Kafkiana, esta la calificaría de onírica.
En su descargo y ante la falta de calidad, diré que por lo menos, no es un tocho y se termina en un par de tardes o tres. No obstante, dos cosas. Primero: Es mi opinión, y el juicio de valor solo es valido para mí. Y segundo, como reza uno de los aforismos de Nietzsche: "Hasta la nuez mas vacía de todas, quiere ser cascada".
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